lunes, 9 de marzo de 2009

Agradecimiento

El Centro de Estudios Jurídicos agradece a los abogados y abogadas que este siete de marzo votaron por nuestros candidatos, porque creen en su independencia, transparencia, capacidad e idoneidad para optar al cargo de Magistrado o Magistrada de la Corte Suprema de Justicia; y hace del conocimiento público los resultados de las elecciones:

1. Sidney Blanco Reyes (CEJ). 2,352 votos.
2. Florentín Meléndez, (CEJ). 1,988 votos.
3. Aristarco Chavarría (AAES, AMJUES). 1,750 votos.
4. Elsy Dueñas (AAES, AANSS, AMJES, AMJUES, ASDA). 1,453 votos.
5. Delfino Parrilla. (AAES, ANSS, AMJUES, ASDA). 1,403 votos.
6. Martín Rogel (CEJ, ADESAL). 1,382 votos.
7. Doris Luz Rivas (CEJ, ADESAL). 1,256 votos.
8. Sandra Chicas. (AMJES, AMJUES, ASDA). 1,234 votos.
9. Santiago Alvarado Ponce (CAS, AMJUES). 1,200 votos.
10. Ovidio Bonilla (AAO, ADESAL). 1,188 votos.
11. Jorge Quinteros (CAS, AMJUES). 1,161 votos.
12. Antonio Durán (ADESAL). 1,156 votos.
13. Rina Ramos (AAES, ANSS, AAO, AMJES). 1,118 votos.
14. Eliseo Ortiz (AAES, AMJUES, AAS). 1,098 votos.
15. Calixto Zelaya (AAO, ADESAL). 1,072 voto

CENTRO DE ESTUDIOS JURÍDICOS

POR EL IMPERIO DEL DERECHO

Intolerancia política

Centro de Estudios Jurídicos / Por el Imperio del Derecho


A escasos días para que los salvadoreños acudamos a las urnas a elegir nuestro próximo presidente, somos testigos de una de las más deplorables campañas políticas en la reciente historia democrática del país. Basta con ver la portada de un periódico, sintonizar la radio o la televisión para darnos cuenta del lenguaje virulento de algunos competidores, militantes, políticos, funcionarios, columnistas, simpatizantes y otros, que realizan en contra del adversario ideológico. Es fácil advertir un irrespeto y falta de consideración hacia las opiniones o prácticas del otro. Esta intolerancia desata sentimientos de odio que desencadenan acciones violentas y delictivas.


Tales actitudes de nuestra clase política están siendo un triste ejemplo para nuestra niñez y juventud que perpleja y confundida observa de sus representantes los métodos para alcanzar el poder político, basado en la palabra ofensiva, la mentira, en la saña, y en cualquier acción baja que le permita a toda costa reducir o disminuir ante la sociedad a su adversario.


En una entrevista de hace unos días, el profesor Manuel Alcántara, investigador español de la Universidad de Salamanca y consultor de FUSADES, decía al referirse a nuestro país: “... Hay prensa que insulta. Esa prensa que insulta no es buena prensa, ni siquiera liberal, porque en el principio del liberalismo está el respeto a las personas”.


Los que vivimos y conocimos los tiempos de la guerra, al margen de las dos fuerzas que la hicieron, ahora representadas por los dos partidos políticos, seguimos reclamando y exigiendo la construcción de un país digno, en paz, justicia, con un desarrollo económico y social, sin exclusiones. En donde nuestros objetivos primarios estén en ayudar a salir a nuestros conciudadanos de la pobreza y analfabetismo, a reconstruir el tejido social de la familia que se vio diezmada por la guerra, en detener el flujo de inmensos grupos de salvadoreños que a diario viajan hacia Estados Unidos en busca de mejores oportunidades porque en nuestro país no las tienen, controlar los altos índices de homicidios que a diario enlutan a la familia, buscar y alcanzar la tan anhelada reconciliación. Una sociedad que se aprecia reconociendo su pasado más reciente y viendo su futuro con esperanza no debe por ningún motivo dejarse someter a los dictados de grupos cuyos intereses son distintos a los de la inmensa mayoría. Los principios y valores con que descansa nuestra nación y los que dieron paso a la firma de los Acuerdos de Paz, como la libertad, la solidaridad y la justicia, deben ser la inspiración de todos para luchar en preservar tan altos ideales patrios.


Ahora los dos polos que hicieron la guerra y la paz están enfrentados en campaña política, sumando a veces apoyos que les empujan a la violencia verbal y se olvidan de los ciudadanos y sus aspiraciones. Muchas propuestas cuerdas venidas de la sociedad civil son ignoradas, tales como eliminar la pinta y pega en las calles, que se han convertido en pleitos de territorio, o la sugerencia para que los candidatos se reúnan públicamente para expresar su respeto mutuo, que bajaría tensiones en los niveles mas bajos de su militancia, poniendo realidad en las personas que creen que las órdenes de marcar espacios deben ser cumplidas a costa de su vida, o los discursos son ciertamente declaraciones de odio, guerra y enemistad de muerte. La democracia exige mayor responsabilidad y consideración a los ciudadanos.


El Centro de Estudios Jurídicos fiel a sus postulados hace un llamado a las fuerzas políticas en contienda, a los medios de comunicación y a los poderes fácticos, al orden, a la convivencia pacífica y a las más elementales normas del respeto; así como aceptar sin ambages los resultados electorales de este próximo 15 de marzo. Y a todos los salvadoreños a acudir masivamente a ejercer su derecho y deber de votar.

jueves, 5 de marzo de 2009

¡Abogado, el Futuro de la Justicia está en Nuestras Manos!


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lunes, 2 de marzo de 2009

¡Abogado! ¡Vamos a Votar el Sábado!

Centro de Estudios Jurídicos / Por el Imperio del derecho


Este sábado 7 de marzo en los centros judiciales de las catorce cabeceras del país, cada abogado autorizado podrá ejercer su voto hasta por quince de los candidatos a magistrado de la Corte Suprema de Justicia, que han sido propuestos por las diferentes asociaciones de abogados.


El privilegio de votar para nombrar candidatos es en función de la confianza que las instituciones le han dado a los profesionales del Derecho para que representen a los ciudadanos, quizás pensando en que somos nosotros los que deberíamos conocer los problemas y necesidades de la Corte Suprema y el Órgano Judicial; igualmente a quienes nos consta la trayectoria, conducta y atributos de los diferentes candidatos. Por lo tanto, la responsabilidad de votar debe llenarnos de satisfacción y comprometernos a cumplir con dicho encargo de manera seria y reflexiva.


En elecciones pasadas han sido pocos los participantes, teniendo en cuenta que solo han acudido a votar aproximadamente 6,000 profesionales. Hoy existen casi 18,000 abogados autorizados; ojalá aumente el número de asistentes. Las razones se desconocen a ciencia cierta, pero pueden ser variadas: emigración a otros países, no tener información del evento, por enfermedad o incapacidad, no tener voluntad de participar por priorizar otras actividades, compromisos o por no tener confianza en el proceso, etcétera.


Sobre el descrédito del proceso, es una buena noticia que vaya a existir observación pública. Así se anunció por el Presidente de la Federación de Asociaciones de Abogados de El Salvador, quien en un evento en Santa Ana invitó a la Procuraduría General de Derechos Humanos a observar el proceso y garantizar así mejores condiciones del mismo.


Es probable también que muchos crean que el nombramiento de nuevos magistrados no va a contribuir a mejorar la justicia. Igualmente algunos jóvenes abogados pueden pensar que el nepotismo y el tráfico de influencias los han marginado o que los problemas judiciales son tan profundos que no pueden ser superados en una elección. Sin embargo hemos sostenido que al lado de los buenos proyectos debe haber excelentes personas y profesionales. El Centro de Estudios Jurídicos ha presentado candidatos capaces, transparentes y con un proyecto común, que tienen voluntad de construir, mejorar la justicia, influir y trabajar con los magistrados ya nombrados, para resolver precisamente esos problemas que falta atender o cuya solución es más complicada. No hay que dejarse vencer sin darse la oportunidad de participar y responder a los ciudadanos, al menos haciendo algo: votando. Precisamente el no hacerlo es dejar en manos de unos pocos las decisiones que nos corresponden. Si percibimos mal el trabajo del máximo órgano judicial, esa idea debe convertirse en la voluntad de construir una Corte Suprema viva y protagónica. Debemos hacer de la justicia un ejercicio básico de la ciudadanía y para ello los abogados y abogadas somos parte importante de su arquitectura.


El Centro de Estudios Jurídicos es una de las más antiguas asociaciones de abogados de carácter independiente, cuyos miembros se han caracterizado por trascender en los diversos retos que la vida nacional plantea a los abogados de nuestro país. Pretendemos ser profesionales con diversos puntos de vista jurídicos, pero estrechamente ligados para participar y defender la honradez, la independencia, la capacidad y una sana administración de justicia.


Queremos una CSJ independiente, eficaz y transparente. Los candidatos que propone el Centro de Estudios Jurídicos provienen de diferentes actividades, representan diversas corrientes de pensamiento jurídico, pero coinciden en esas propuestas positivas. Ellos son: Doris Luz Rivas Galindo, Ana Guadalupe Zeledón Villalta, Mario Castaneda Valencia, Martín Rogel Zepeda, Rodolfo Ernesto González Bonilla, Mario Enrique Sáenz, Edward Sidney Blanco Reyes, Florentín Meléndez Padilla, José Mauricio Rodríguez Flores y Roberto Antonio Arévalo Ortuño.


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