lunes, 9 de octubre de 2006

La delincuencia en el país: una preocupación continuada

Por el Imperio del Derecho / Centro de Estudios Jurídicos


El creciente auge delincuencial es uno de los fenómenos que más preocupa a la población salvadoreña, especialmente cuando se observa que las múltiples medidas tomadas por el Gobierno para combatirlo parecieran no surtir los efectos deseados, y por el contrario, los asesinatos, robos, asaltos y extorsiones se siguen incrementando en proporciones tales que han sumido en la desesperación a los sectores más afectados, como el caso de los comerciantes de San Miguel y los empresarios del transporte público, en donde ha ocurrido el mayor número de crímenes entre motoristas y cobradores por negarse a pagar la consabida renta exigida por los extorsionistas; todo lo cual ubica a El Salvador como uno de los países más violentos de América.


La tendencia ascendente de la delincuencia y su evolución hacia formas cada vez más sofisticadas y complejas, tanto por la extensión de los hechos delictivos como la propensión a adoptar formas de crimen organizado, ha puesto en crisis al sistema de administración de justicia y ha generado graves perjuicios a la economía del país en múltiples aspectos, de lo que dan cuenta cotidianamente los medios de comunicación social. La insuficiencia de las políticas y medidas aplicadas hasta hoy constituye un indicio inequívoco de que el auge delincuencial ha rebasado la capacidad del Estado para enfrentarlo con éxito y amenaza la esencia misma del Estado de Derecho, al propiciar la emisión de leyes que la experiencia histórica se ha encargado de desvirtuar por su ineficiencia y su incompatibilidad con un régimen de libertades constitucionales efectivo.


La gravedad del problema, como lo hemos sostenido, impone la necesidad de un análisis multidimensional y multidisciplinario que determine las causas del mismo y distinga aquellas que está en nuestras manos la posibilidad de resolver, ya que muchas de ellas o responden a fenómenos de alcance mundial o son el efecto de situaciones estructurales cuya existencia tiende a agravarse en la medida en que estamos más expuestos a la influencia externa. Un ejemplo que ilustra este aserto es el impacto de las deportaciones de salvadoreños convictos de los Estados Unidos en la delincuencia interna.


Tomando en cuenta la complejidad y la variedad de enfoques de las causas de la delincuencia en el país, los enfoques simplistas de una problemática tan polifacética están condenados a producir, en el mejor de los casos, escasos resultados y a generar nuevas dificultades, como ha ocurrido con la insuficiencia del espacio carcelario que vuelve inhumanas las condiciones de vida de los internos, con los consecuentes amotinamientos e intentos de fuga y la comisión de delitos ordenados por teléfono desde los mismos recintos carcelarios.


Esta institución considera impostergable la urgencia de abordar el problema delincuencial de una manera integral, procurando el consenso entre las instituciones responsables de la administración de justicia. Es de advertir, que tampoco se logrará resolver el problema únicamente por la vía del endurecimiento de las penas, si no se tiene la indispensable capacidad investigativa; y si no se aplican las medidas de carácter preventivo de rehabilitación de internos, como sería el establecimiento de facilidades de aprendizaje de oficios y carreras cortas que permita a los ex convictos incorporarse a la vida civil sin mayores dificultades.


En definitiva, el Centro de Estudios Jurídicos invita a la Federación de Abogados de El Salvador y a las distintas asociaciones de abogados a comprometernos en un esfuerzo conjunto de estudio y análisis del fenómeno delincuencial, sin ideología o colores políticos, que permita identificar los factores más importantes en la generación del mismo, a efecto de proponer políticas y medidas de carácter legislativo que contribuyan a su solución.

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