lunes, 31 de agosto de 2009

Adiós al ilustre doctor Rolando Déneke

Centro de Estudios Jurídicos / Por el Imperio del Derecho


“Rolando Déneke tenía el continente de los grandes señores, de esos seres privilegiados que logran imponer su recia personalidad y destacarse ante los demás, pero todo dentro de un concepto diamantino de solidaridad humana.”


Así empezó el doctor Alfredo Martínez Moreno sus palabras en las exequias del doctor Déneke. El 20 de agosto de 2009 fue un día de duelo para el país, para la comunidad jurídica y particularmente para los miembros del Centro de Estudios Jurídicos.


Esto debido al fallecimiento del ilustre y notable jurista doctor Rolando Déneke, nacido el 12 de enero de 1926. Se puede decir mucho sobre la vida del doctor Déneke, “Rolando” para sus amigos, pues fue una persona sobresaliente en las diferentes esferas de su vida.


La mayor parte de su trabajo lo dedicó al ejercicio liberal de la profesión y lo hizo de manera ejemplar con absoluta rectitud y honradez, que le es ampliamente reconocido y agradecido en el gremio de abogados, sus clientes y conocidos. Aunque no buscó figurar prominentemente en las asociaciones de abogados, fue fundador del CEJ y durante más de cuarenta años fue un miembro activo, siempre participando en sus actividades, estando cerca de sus directivas y presto a darle públicamente su respaldo a posiciones institucionales que consideró apegadas a derecho y a la ética. Esta conducta mereció un reconocimiento público por parte del CEJ en el año 2004.


Tenía gran preocupación por el ejercicio ético de la profesión y contribuía activamente a los debates que se daban sobre ese tema. Varias veces tomó la iniciativa para defender causas justas y morales: la exigencia del cumplimiento de la legalidad y normas éticas en la elección de magistrados de la CSJ y consejeros del CNJ, la aplicación de la ley en forma igualitaria e indiscriminada a todos, incluso políticos y personajes económicamente prominentes, moralidad judicial, aplicación estricta de la ley en caso de los títulos falsos de abogados, etcétera. Como hombre público, fue canciller de la República y también representó al país en altas posiciones del servicio exterior en Gran Bretaña y España y fue delegado de El Salvador ante Asambleas de la ONU, OEA y Conferencia General de la OIT.


Fue un hombre cultísimo y educado mostrando siempre gran interés en todo tipo de actividades culturales y las instituciones que las promovían, habiendo presidido la Asociación Pro Arte y el Patronato Pro Cultura del país. Tuvo pasión por la música clásica y llegó a reunir la que es posiblemente la más grande y mejor colección de discos del país. El doctor Déneke fue deportista destacado en los deportes de tenis y esquí acuático.


Perteneció a una promoción de abogados connotados, siendo de sus compañeros ya fallecidos, doctores: Francisco José Guerrero, Raymundo Pineda, Mario Salazar Valiente, Edgardo Guerra Hinds, Álvaro Magaña, Rubén Alfonso Rodríguez, Mario Castro Betancourt, Juan Ramón Rodríguez y Luis Alfonso Salazar, entre otros. Le sobreviven, sus compañeros y amigos doctores: Jorge Hernández Colocho, Carlos Armando Domínguez, Luis Fernando Olmedo, Rómulo Leandro Leal, Rogelio Alfredo Chávez, René Salomón Portillo, Jorge Alberto Herrera y Romeo Aurora, quienes sabemos nos acompañan en esta muestra de condolencia.


Nos duele su ausencia. ¡Lo vamos a extrañar, querido don Rolando!

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